“De Atkins a Scardale, de la Luna a la Clínica Mayo, de la Macrobiótica a la Disociada o la del último spa de moda en el mundo, la lista puede continuar sin límites al remontar la memoria por las mil y una alternativas en las que -con pena o con gloria- me he sumergido año tras año, persiguiendo siempre el exterminio de los kilos de más. Sobran entonces las razones para captar por qué cuando me nombraron por primera vez la terapia bio-energética de David Berniger, el gesto escéptico fue mi respuesta. Es más, a las recomendaciones de un médico amigo antepuse ciertas ideas como que ayunar es la negativa consciente a las necesidades y deseos del cuerpo y, por tal, hasta sería necesario involucrar un sentido religioso en el asunto. Pero aún así, sin ninguna preparación iniciátca, como yo erróneamente le adjudicaba al tema, y hasta desconfiando del término bio para una terapia que desde el vamos parecería decirle no al Bio, me lancé al encuentro de David Berniger. Y me topé con varias sorpresas. En primer término, su erudición en temas intrincados como la Kabala o la Biblia, sus estudios de Medicina, y más, me mostraron que no estaba ante ningún ejemplo de improvisación. Todo lo contrario. Pero sobre todo, con la experiencia que «literalmente, en carne propia» fui acumulando en el correr de estos años, actualmente me animo a afirmar que el ayuno propuesto por Berniger, no tiene relación con el proceso de la muerte que interpreta como tal la negación temporal del alimento al cuerpo, sino con la vida. La muerte, sí, de las impurezas y toxinas en el cuerpo pero al mismo tiempo el acceso a un renacer, porque la persona que ayuna está engendrando nueva vida, nueva sanación. En otros palabras, y esto lo explicarán los médicos mucho mejor que yo, al constatar que los valores de colesterol, azúcar o triglicéridos, se detienen en límites normales, tal como a mí me sucedió, no puede concluirse otra cosa que esta renuncia a la comida, y obvio descenso de peso, apunta directamente al desarrollo de una salud integral. Y más, porque al convertirse en remedio importante de nuevas enfermedades, o sea en buen mecanismo de prevención para males futuros, de paso anota méritos a metas no siempre atendidas en la vida diaria: la conquista de la conciencia sobre la materia, el dominio de la obligación y sobre la facilidad, de la plenitud sobre la saciedad. Finalmente creo que debo dar gracias a David Berniger y por mucho tiempo.”
Martha Viale Periodista Montevideo – Uruguay